De repente sentí que alguien o algo me abrazaba. Abrí los ojos y permancecí quieta por un instante. En un sobresalto miré a mi lado y alrededor de la habitación pero no había nada. Sentada en la cama, esperé por unos segundos. Nada. Entonces fui hacia la ventana y la cerré. Me acosté tratando de ignorar lo ocurrido pero me fue dificil. No sé si es que imagino cosas o tal vez es la soledad que quiere perturbarme. Quizás, como me dijo una amiga entre risas, hay fantasmas en mi apartamento. De lo que estoy segura es que no estaba sola; alguien o algo estaba a mi lado. Mi piel no miente.
viernes, 30 de junio de 2006
martes, 27 de junio de 2006
Búsqueda
Buscaré la sonrisa de un extraño
y le hablaré del clima,
del vaho y la humedad que azota las calles,
comprime el aire y hace insoportable el roce humano.
Inventaré recorridos por la Quinta Avenida
con la excusa de visitar a Degas y Renoir,
de merodear por los rincones de Central Park.
Hurgaré entre risas una que quiera fundirse con mis labios,
una mirada que coincida con la mía.
Me perderé entre los turistas de Times Square;
miraré con asombro los gigantes de acero y concreto,
descuidaré las horas y caminaré entre la multitud.
Me sentaré en un café
a terminar el libro que tantas veces comenzé;
aprenderé a tocar mi guitarra,
o me vestiré de poeta
y escribiré versos de sangre y sal.
Iré donde no me encuentre
la prisa y el ruido,
donde el olvido me confunda con otra
y decida sentarse a mi lado,
tomar conmigo una copa de vino
y burlarse de quienes inventan historias y quehaceres
a fin de ignorar su propio infierno.
y le hablaré del clima,
del vaho y la humedad que azota las calles,
comprime el aire y hace insoportable el roce humano.
Inventaré recorridos por la Quinta Avenida
con la excusa de visitar a Degas y Renoir,
de merodear por los rincones de Central Park.
Hurgaré entre risas una que quiera fundirse con mis labios,
una mirada que coincida con la mía.
Me perderé entre los turistas de Times Square;
miraré con asombro los gigantes de acero y concreto,
descuidaré las horas y caminaré entre la multitud.
Me sentaré en un café
a terminar el libro que tantas veces comenzé;
aprenderé a tocar mi guitarra,
o me vestiré de poeta
y escribiré versos de sangre y sal.
Iré donde no me encuentre
la prisa y el ruido,
donde el olvido me confunda con otra
y decida sentarse a mi lado,
tomar conmigo una copa de vino
y burlarse de quienes inventan historias y quehaceres
a fin de ignorar su propio infierno.
Sección:
Poesía
viernes, 23 de junio de 2006
Lluvia repentina
Cuando es muy tarde y crees haber olvidado, todo regresa a ti como una repentina lluvia en una tarde de sol. No estás preparado para el agua y permaneces inmóvil en una esquina, sin saber hacia donde ir, si solicitar refugio o dejarte arrastrar por el viento. Es tarde para un paraguas o para esconderte pero, si corres, tal vez puedas alcanzar el metro y huir donde la lluvia no te encuentre, donde el ayer no tenga raíces.
Sección:
Prosa
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