jueves, 31 de agosto de 2006

Desde mi ventana II

Esta foto la tomé hace una semana cuando al abrir los ojos me encontré con este hermoso (y algo dramático) amanecer. No pude resistir y me levanté a buscar mi cámara. Así si da gusto despertar.

En blanco

En estos días tengo pocas ganas de escribir. No sé qué me sucede. Enciendo el computador y miro la pantalla queriendo hablarle pero no tengo nada que contarle. Hojas en blanco y lapiceros tibios en mis manos esperando... Leo las noticias a ver si algo me inspira, y nada. Me aterra esta sensación de vacío, el caminar por las calles y no encontrar con algo que me provoque una sonrisa, un pensamiento.

Necesito bajar de estas nubes y reencontrarme.

miércoles, 30 de agosto de 2006

Muere el escritor Naguib Mahfouz

(foto tomada del New York Times)
Hoy, 30 de agosto, ha fallecido el escritor egipcio Naguib Mahfouz, quien en 1988 se convirtió en el primer escritor árabe en obtener el Premio Nóbel, falleció hoy 30 de Agosto. Tenía 94 años de edad.

Para más información ir, ver el artículo del New York Times al respecto (lamentablemente no encontré un artículo en español).

lunes, 28 de agosto de 2006

Lunes de lluvia

Llueve, pero no es de esas lluvias que contemplas a través de una ventana con una sonrisa y recuerdos de una vida más simple e ingenua. Esta lluvia es de lunes, de esas que presagian la monotonía y frustraciones de los días a seguir. Lunes de lluvia en que te pesa el cabello y tus ojos anhelan refugiarse en la oscuridad; lunes de paraguas y jeans mojados; de silencio en los parques y en las calles; de pereza y cansancio; de retrasos y horas de espera; de sopor y cafeína... una tarde que tarda en fenecer.

Es lunes de abril en pleno agosto, frío y absurdo, de esos que no dejan huellas en el calendario.

sábado, 26 de agosto de 2006

Entre inercia y titubeo

Estos días han sido de poca concentración. A decir verdad, el verano entero no he podido concentrarme en absolutamente nada. No sé qué me pasa. He comenzado cuatro libros y a todos los dejé por mitad, no estoy practicando guitarra con la frecuencia debida, no estoy escribiendo, no estoy estudiando para los GRE’s, como tampoco dando todo de mí en la oficina. Lo único que he hecho es comer. Tengo que sacudir esta inercia y pereza fuera de mi. A partir de lunes tengo que poner los pies sobre la tierra y dedicarme a las cosas que me gustan y que debo hacer.

A veces creo que me propongo demasiadas metas; quiero hacer tantas cosas y al final no hago nada. Bien lo había dicho mi madre años atrás cuando me dijo que dejaba todo a medias: el curso de informática, las clases de guitarra y las clases de francés. Y no es que quería dejar todo a medias sino que siempre había algo que me impedía continuar como, por ejemplo, el trabajo. Cuando comenzé a trabajar en la librería ya no tenía los sábados libres y por ende no podía seguir con el francés; cuando al fin retomé las clases, me mudé a Nueva York. Cuando quise retomar las clases de guitarra, el horario de la universidad me lo impedía. Lo único que nunca abandoné fueron las reuniones de Tinta Fresca. Cada sábado en la tarde me dirigía al grupo por el simple placer de compartir con ellos, escucharlos recitar sus poemas, aprender sobre literatura y reirme con las ocurrencias de algunos integrantes. Claro, el venir a esta cuidad también le puso fin a ello (al menos lo mantuve por dos años).

En Nueva York han surgido nuevos intereses y he querido sumergirme en tantas cosas para los cuales, lamentablemente, no dispongo de mucho tiempo. Algunas personas me han dicho que tengo que concentrarme en una sola cosa y dedicarle todo mi tiempo y esfuerzo. Se me hace dificil elegir. Durante un tiempo quise aprender a hacer páginas web. Compré un libro sobre HTML y luego en el trabajo me regalaron el programa Dreamweaver, lo cual hacía todo el proceso más fácil. Ahí murieron mis esfuerzos en aprender los códigos HTML, Dreamweaver lo hacía por mi. Aún es algo que me gusta pero claro, me he entretenido en otras cosas.

Cuando me mudé a mi apartamento actual, quise saber todo sobre decoracíon de interiores. Durante seis meses, los únicos programas de televisión que veía eran los de los canales de Discovery Home y Home & Garden TV. Aprendí sobre combinación de colores y texturas; ideas para decorar la sala y la habitación; la diferencia entre decoraciones clásicas, modernas y eclécticas y cómo combinarlas; entre otras cosas. Pasé horas en librerías hojeando las revistas y libros de decoración interior. Todo para complementar mi afinidad con los trabajos manuales, como pintar paredes, componer muebles, llenar la pared de cuadros, fotos y objetos extraños. Al llegar el verano había terminado de decorar mi apartamento y entre mis caminatas en la cuidad surgió un nuevo amor: la fotografía.

Desde entonces, es mucho lo que he recorrido con el fin de retratar a la cuidad de Nueva York. Cientos de cuadras he caminado disfrutando de ella, conviertiéndola en unos de mis pasatiempos preferidos. Ahora quiero tomar clases de fotografía y aprender como manejar mi nueva cámara. No sé si llegaré lejos con la guitarrra, si acaso terminaré aprendiendo, pero creo que con la fotografía será distinto. Debido al curso de traducción que retomaré en Septiembre (sí, uno más para mi lista) no sé si tendré mucho tiempo para ella pero sé que no la abandonaré; y es que me encanta y me llena (además de que algunos amigos insisten en que debo dedicarme a ello).

¿Qué terminaré haciendo? Realmente no lo sé. Es una pregunta que desde hace años no puedo contestar por el hecho de querer hacer tanto; lo cual es terrible para una persona como yo que es pésima tomándo decisiones (en todos los sentidos y aspectos de mi vida). Ese es uno de los dilemas de vida y tal vez por ello estoy donde estoy, por no saber elegir entre si y no, entre blanco y negro, entre hoy o mañana. Sólo el tiempo sabrá decir qué rumbo tomaré.