viernes, 7 de julio de 2006

Semana de lluvia y cine

Después de una larga semana de altos y bajos, hoy me siento major. El día está soleado, al fin parece verano. Ha llovido mucho estos días lo cual no ayudaba mi estado de ánimo. El martes, día en que aqui celebraban la independencia estadounidense, me pasé el día en casa hasta que a eso de las cuatro de la tarde no pude más y decidí salir a caminar. Sabía que iba llover pero no me importaba. Me puse mis calizos y minifalta y salí en pleno aguacero. Tomé el tren, llegué a la librería y en ella me refugié de la lluvia por unas horas, tome un café y para entonces había dejado de llover. Al llegar a casa, ignoré los fuegos artificiales y me puse a ver a Casablanca. Compré dicha pelicula hace como dos años pero nunca me animé a verla. Me encantó. Háblenme de amores imposibles y tienen toda mi atención. Humphrey Bogart, como siempre, genial.

Hablando de películas, en eso me he pasado el tiempo esta semana. Estoy tratando de ponerme al día con ello ahora que no estoy tomando clases. El lunes vi a Superman. No tenía la intención de verla pero no me quedó de otra. Otra historia de amor imposible... El joven que reemplaza a Christopher Reeve estuvo excelente, hasta se parece un poco físicamente. No soy amante de las peliculas de super héroes pero está me encantó.

El miercoles vi a The Devil Wears Prada. Increible, pero esta película ha llamado mucho la atención de los neuyorkinos; todos los días las salas de cine están llenas. Quizás es por que muchos pueden identificarse con Andrea, quien tuvo que dejar a un lado sus sueños y creencias a cambio de un trabajo que, aunque no el ideal, le abriría muchas puertas y pagaría la “renta”. Y asi es la vida, no sólo aqui pero en muchas partes del mundo, para sobrevivir hay que dejar los sueños a un lado, postergarlos un tiempo hasta tener la estabilidad económica que le permita a uno dedicarse a aquello que nos apasiona. Triste, pero esa es la realidad de este mundo capitalista del cual formamos parte.

Hablando ahora de sueños y pasiones, el martes tomaré mi primera clase de guitarra. Siempre he querido aprender a tocar guitarra, es mi instrumento favorito. Cuando tenía trece años mi padre me regaló una guitarra para mi cumpleaños después de mucho insistirle en que quería ser cantante, escribir mis propias canciones y tocar guitarra. Tomé clases por un año y luego de una terrible verguenza que pasé en una presentación en la cual, después de mucho ensayar, no me atreví a salir por que se me olvidó la canción. Mi padre, quien orgullosamente me esperaba entre el público, jamás se le olvidó esa desilución. Tanto esperar a su hija y ella se escondió detrás del telón donde no hacía mas que llorar. Me tomó muchos años recuperarme de aquello y ya cuando estaba lista para retomar las clases el tiempo no me lo permitía. En mi viaje a Santiago el mes pasado traje mi querida guitarra conmigo. Ayer le cambié las cuerdas. Esta vez espero no defraudarla y aprender a tocarla. Veremos como me va.

Mi guitarra es una de las cosas que tengo pendiente para este verano. Tengo que dejar a un lado tantas tristezas e invertir mi tiempo en cosas que me hagan sonreír. Estoy hastiada de tantas decepciones y frustraciones, especialmente las que me causo a mi misma.

Estoy lista para el fin de semana.

jueves, 6 de julio de 2006

Hay días...

Hay días en que sientes que la vida es una cadena que te arrastra por los pies a su antojo, llevándote por tierras desérticas, afferándose a ti como las algas a la vieja madera de los puertos, cuando lo único que quieres es dejarte consumir por el sol y que de tus restos se encargue el viento.

martes, 4 de julio de 2006

Cuando me faltes

Qué hare cuando me faltes,
cuando se acaben las noches en vela,
cuando tu sombra no persiga la mía en el asfalto
y el alba me prohiba nombrarte.

Cómo justificar entonces la tristeza,
la pasión soterrada en mis adentros,
la inercia de mis manos
y la absurdidad del ocaso.

Qué haré
cuando desaparezcan mis temores,
cuando se calmen mis aguas
y me sorprenda la serenidad,
la impavidez,
el saberme sin causa y sin lucha,
sin norte y sin velero.

lunes, 3 de julio de 2006

Dormir, dormir, dormir

La una de la mañana y no puedo dormir. No debí tomarme ese café pero ya es tarde para lamentos. Dormir, dormir... me siento cansada pero mi mente da vueltas y vueltas. Ya he tenido como tres conversaciones con personas imaginarias, o mejor dichas, conversaciones imaginarias con personas que no están aqui. No, no estoy loca; es algo que hago de vez en cuando, cuando tengo tanto que decirle a alguien pero me falta el valor; a veces lo hago a modo de ensayo, cuando no estoy segura de cómo expresarme y repito la misma letanía de distintas formas; hay ocasiones en que lo hago para ignorar por un momento el presente e imaginarme una situación ideal. Qué tonterías digo...

Entre las vueltas que he dado en mi apartamento y el prende y apaga de la televisión, leí unas cuantas páginas de Baudelaire con la intención de que él me inspirara pero que va, nada. Si encontré algo que llamó mucho mi atención; estaba subrayado en una leve tinta rosada. Al parecer el texto me gustó años atrás. Dice asi:

¿Qué es el amor?
La necesidad de salir de sí mismo.
El hombre es un animal adorador.
Adorar es sacrificarse y prostituirse.
Así, todo amor es prostitución.


Prostitución. Interesante forma de describir al amor. En una noche como ésta, no podría estar más de acuerdo con Baudelaire. Sólo me falta aclarar esta cuestión del amor que viene disfrazado de un ayer que se niega a ser olvido; sentimiento brumoso que me aterra.

Dormir. Debo hacer el intento.

domingo, 2 de julio de 2006

Un domingo más

El día está hermoso hoy, sin embargo, no quiero salir. Ya no tengo deseos de caminar con mi cámara por horas, tomar fotos, sentarme en el parque y ver caer la tarde. Creo que me cansé de hacer ese recorrido sola. También me cansé del tren; una hora para llegar a la cuidad, me basta con tener que viajar esa distancia todos los días para ir al trabajo. Mejor me quedo en casa y me concentro en cosas más importantes, como estudiar para el GRE a ver si al fin me decido aplicar para una maestría; puedo tratar de escribir o leer uno de los tantos libros que he ignorado; puedo organizar mis archivos en un hard drive que me acabo de comprar; o terminar de organizar mi música. Y es que cuando se tratar de buscar qué hacer, siempre logro inventar algo.

Mucha gente toma este fin de semana “feriado” para ir a la playa. Después de pasarme dos semanas en República Dominicana lo último que quiero es visitar una playa de Nueva York o New Jersey. Para personas como yo que aman el mar y la playa y que llevan en su corazón las playas del Caribe, es muy dificil disfrutar de las playas de aqui. Digo, si voy con un grupo de amigos la puedo pasar bien en la arena, tomando sol. Pero no hay caracoles, ni confío en las oscuras aguas (además de ser muy fría), y no hay palmeras. Lo único que me agrada de éstas playas son las gaviotas. Con ellas me entretengo. No serán las aves más hermosas pero me gusta su modo de vivir, lastima que las pobrecitas no vayan al caribe. ¿O acaso sí van? No lo sé, nunca las he visto en R.D.

En fin, terminaré mi café y comenzáre mi domingo. Quizás más tarde, cuando baje un poco el sol, me anime a salir.