Comienzo del fin,
horizonte nebuloso
donde el cielo y la tierra
juegan a ser uno.
domingo, 28 de mayo de 2006
sábado, 20 de mayo de 2006
Barcarola
Varios amigos me han preguntado qué significa Barcarola, ya que en varios lugares me identifico con dicha palabra. Como respuesta, aqui les dejo un poema de Neruda. Ahora, si desean una definición más exacta, la Real Academia Española la define como, 1ro. "Canción popular de Italia, y especialmente de los gondoleros de Venecia"; y, 2do. "Canto de marineros, en compás de seis por ocho, que imita por su ritmo el movimiento de los remos". Ahora el poema:
Barcarola
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste,
si tú soplaras en mi corazón cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.
Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.
Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.
Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto,
o una botella echando espanto a borbotones.
Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.
¿Quieres ser el fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado son, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.
Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.
En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.
Barcarola
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste,
si tú soplaras en mi corazón cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.
Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.
Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.
Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto,
o una botella echando espanto a borbotones.
Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.
¿Quieres ser el fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado son, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.
Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.
En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.
Sección:
Literatura
viernes, 19 de mayo de 2006
Viernes de lluvia
Hay días en que amanezco enamorada de Nueva York. Días en que su lluvia me suena a las notas de una guitarra y no me importa mojarme porque en ella me siento viva, me siento parte de cuidad, del silencio de Washington Square Park en un viernes por la mañana cuando los estudiantes se han ido de vacaciones y sólo hay unos cuantos señores jugando ajedrez, ardillas jugando en la grama y una chica leyendo en la fuente que no es fuente porque está seca.
Está lloviendo. Es viernes. Estoy contenta.
Está lloviendo. Es viernes. Estoy contenta.
Sección:
Prosa
martes, 16 de mayo de 2006
Anhelo
Reviso mis correos, mi teléfono. Nada. Ni siquiera sé qué busco. Un mensaje, una voz diciéndome... qué? No lo sé. No sé que espero ni de quien espero. Me hace falta despertar en las mañanas y saber que alguien ha pensado en mi; escuchar la misma voz al otro lado del teléfono en las noches; hacer planes para los fines de semana, el futuro. Hay días en que no pienso en ello; hay otros, como hoy, en que me hace falta un abrazo, una caricia, un te quiero.
Aqui un poema de Alfonsina Storni que me gusta mucho:
La caricia perdida
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
Aqui un poema de Alfonsina Storni que me gusta mucho:
La caricia perdida
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
Sección:
Vida
En busca de la mejor novela estadounidense en los últimos 25 años
El New York Times ha publicado una lista de las mejores novelas en los últimos veinticinco años, resultando ganadora "Beloved" de Toni Morrison (ganadora del premio Nóbel en 1993). Esta lista es el resultado de una encuesta realizada por el señor Sam Tanenhaus, editor de la revista "Book Review", de dicho periódico. En esta encuesta participaron 125 personas, entre ellos escritores, editores y críticos literarios (disculpen que no le traduzca los títulos al español).
GANADORA:
Beloved. Toni Morrison. (1987)
LE SIGUEN:
Underworld. Don DeLillo. (1997)
Blood Meridian. Cormac McCarthy. (1985)
Rabbit Angstrom: The Four Novels. John Updike. (1995)
American Pastoral. Philip Roth. (1997)
TAMBIEN RECIBIERON MUCHOS VOTOS:
A Confederacy of Dunces. John Kennedy Toole. (1980)
Housekeeping. Marilynne Robinson. (1980)
Winter's Tale. Mark Helprin. (1983)
White Noise. Don DeLillo. (1985)
The Counterlife. Philip Roth. (1986)
Libra. Don DeLillo. (1988)
Where I'm Calling From. Raymond Carver. (1988)
The Things They Carried. Tim O'Brien. (1990)
Mating. Norman Rush. (1991)
Jesus' Son. Denis Johnson. (1992)
Operation Shylock. Philip Roth. (1993)
Independence Day. Richard Ford. (1995)
Sabbath's Theater. Philip Roth. (1995)
Border Trilogy. Cormac McCarthy. (1999)
The Human Stain. Philip Roth. (2000)
The Known World. Edward P. Jones. (2003)
The Plot Against America. Philip Roth. (2004)
GANADORA:
Beloved. Toni Morrison. (1987)
LE SIGUEN:
Underworld. Don DeLillo. (1997)
Blood Meridian. Cormac McCarthy. (1985)
Rabbit Angstrom: The Four Novels. John Updike. (1995)
American Pastoral. Philip Roth. (1997)
TAMBIEN RECIBIERON MUCHOS VOTOS:
A Confederacy of Dunces. John Kennedy Toole. (1980)
Housekeeping. Marilynne Robinson. (1980)
Winter's Tale. Mark Helprin. (1983)
White Noise. Don DeLillo. (1985)
The Counterlife. Philip Roth. (1986)
Libra. Don DeLillo. (1988)
Where I'm Calling From. Raymond Carver. (1988)
The Things They Carried. Tim O'Brien. (1990)
Mating. Norman Rush. (1991)
Jesus' Son. Denis Johnson. (1992)
Operation Shylock. Philip Roth. (1993)
Independence Day. Richard Ford. (1995)
Sabbath's Theater. Philip Roth. (1995)
Border Trilogy. Cormac McCarthy. (1999)
The Human Stain. Philip Roth. (2000)
The Known World. Edward P. Jones. (2003)
The Plot Against America. Philip Roth. (2004)
Sección:
Literatura
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